Mentiría si dijera que estoy sana y salva, todo lo contrario. Estoy mas que desecha, por todo lo que aflige al corazón. Me encantaría prometerle que no voy a dejar que lo lastimen nuevamente, pero eso no lo considero en mis manos.
Me encierro entre mis cuatro paredes interiores, quizás así pueda protegerlo y evitar el contacto con ciertas emociones. No es lo mejor pero es lo único a mi alcance por ahora.
Por qué hago siempre esto, por qué me encierro en mi misma. Y me duele que siempre que abro las puertas salgo inmediatamente lastimada. No puedo dejar de pensar qué es lo que estoy haciendo mal, por qué no puedo querer y ser querida de una buena vez, sin complicaciones, con sencillez.
Me castigo al pensarte una vez mas, 'y si tal cosa hubiese sido diferente'. Nada. La realidad es así, nuestra historia terminó así. Quisiera que hablemos de nuevo, sentirte de nuevo, tus labios, tus caricias. Que me digas que me queres y que soy la única. Pero es todo una ilusión, una fantasía. No me animo a hablarte, no me animo a enfrentarte, a escuchar tu monologo sobre el amor, que dice todo lo que no quiero saber.
Sé que si nos citáramos una vez mas, al quedar fascinada con tu porte, con tu presencia, no me quedaría otra que estar en silencio, bajo las plantas en la costanera del arroyo.
Odio recordarte, odio recordar lo bien que me sentía en tus brazos, y como con tus palabras me acariciabas el alma. Ahora no haces mas que lastimarme, con tus actitudes de 'no te conozco', ignorándome completamente.
Nada mas me queda consolarme con que así es la vida, no siempre ganamos y no siempre perdemos. Y que con esta puerta que se me ha cerrado, inmediatamente se abrirá otra ante mi, con nuevas oportunidades. No quiere decir que te olvide, o que te deje de querer, eso es sumamente imposible, pero al menos estaré en paz conmigo misma y con el espíritu de nuestro amor.
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